Mi homenaje a todos aquellos que con su granito de arena ayudan, comparten, difunden, donan, adoptan, se implican y cada uno en la medida de sus posibilidadades demuestra que está ayudando a los más desvalidos. Inocentes que sin saber cómo han llegado al estado de abandono, maltrato, desprecio, etc.
Los inocentes no tienen una categoría definida simplemente son eso: seres inocentes. Para mi los grupos que más riesgo asumen son siempre los mismos: niños, ancianos y animales domésticos.
En este artículo voy a agradecer a todos aquellos voluntarios de protectoras de animales, cuidadores, veterinarios como Javier Birlanga y todo tipo de seres nobles y humanos que dedican su tiempo, sacrificio y esfuerzo al cuidado, denuncia y protección de los animales víctimas de alguna manera del hombre.
Javier, conservo en mi mente las letras dedicadas este verano al mastín que encontrásteis colgado de un árbol y que me saltan las lágrimas al recordarlo.
Gracias a ti (te debía este post) y a todo el colectivo por ser tan humano.
